La violencia de los adolescentes hacia los padres: el papel de las tecnologías digitales

La violencia de los adolescentes hacia los padres: el papel de las tecnologías digitales
Estamos terminando las vacaciones de verano escolar en las que el tiempo conjunto entre padres e hijos aumenta considerablemente. Y muchas familias con hijos adolescentes seguramente habrán notado que cuando estos hacen uso de las "tecnologías digitales" la tensión familiar crece. La convivencia familiar se vuelve más complicada y llegan a surgir sentimientos de inferioridad y pensamientos autolíticos en los/as jóvenes agresores/as.
Así lo confirma un estudio publicado en la Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, a través del cual se analiza la influencia del uso problemático de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en la aparición y agravamiento de la violencia filio-parental (VFP). La investigación revela que la violencia ejercida por adolescentes hacia sus progenitores no solo está aumentando, sino que guarda una relación directa con el uso problemático de tecnologías digitales como móviles, redes sociales o videojuegos.
La investigación, una revisión sistemática realizada bajo las directrices PRISMA, seleccionó 16 estudios científicos publicados entre julio de 2022 y marzo de 2024, a partir de un análisis inicial de 1.706 documentos extraídos de bases de datos como Scopus, Web of Science, PubMed o Dialnet. Los trabajos seleccionados abordan simultáneamente los dos conceptos clave: Tecnologías de la Información y Comunicación y violencia filio-parental.
La Organización Mundial de la Salud ha reconocido el uso problemático de las TIC como un problema de salud pública, dada su capacidad para afectar tanto el bienestar físico como el equilibrio psicológico. La investigación pone especial énfasis en los efectos en la salud mental del uso excesivo de pantallas, dispositivos móviles y redes sociales, señalando que éstos influyen directamente en la aparición de trastornos de ansiedad, síntomas depresivos, impulsividad y alexitimia, así como en el conocido síndrome FOMO (miedo a perderse algo).