El Colegio de Psicología de Navarra ofrece pautas para afrontar los efectos psicológicos de presenciar un incidente crítico

El Colegio de Psicología de Navarra ofrece pautas para afrontar los efectos psicológicos de presenciar un incidente crítico
Ante la vivencia de un suceso inesperado y traumático, es habitual que las personas experimenten una serie de reacciones físicas y emocionales que pueden resultar desconcertantes. Es fundamental comprender que estas manifestaciones son respuestas normales frente a situaciones que rompen la seguridad cotidiana, y que tienden a perder intensidad con el paso del tiempo.
El infográfico elaborado por el GIPEC Navarra detalla cómo estos incidentes pueden alterar procesos básicos como el sueño y la alimentación. Es común observar cambios en el apetito, ya sea por pérdida de hambre o por ingestas compulsivas, así como dificultades para conciliar el sueño o despertares frecuentes. Estas alteraciones se consideran una respuesta esperable cuando el organismo ha estado expuesto a situaciones de peligro real.
Otras reacciones frecuentes incluyen un estado de hipervigilancia, caracterizado por sensaciones físicas de alerta ante posibles peligros, y miedos ante estímulos que recuerdan al incidente ocurrido. El material también señala la aparición de sensaciones de irrealidad, como si el suceso fuera parte de una película, y alteraciones en la percepción del tiempo, sintiendo que todo ocurre a "cámara lenta" o, por el contrario, con una rapidez que difumina los recuerdos.
Ante este panorama, el GIPEC subraya que todas estas reacciones son temporales y constituyen una parte natural del proceso de recuperación. Se recomienda a las personas afectadas que se den tiempo para procesar lo vivido y que, en caso de que el malestar persista, busquen ayuda profesional.
