"Tenemos que ser capaces de dar respuestas a los problemas de los adolescentes y a los de los profesionales que les atienden"

03 Jun
El psicólogo Gorka Moreno presenta una guía para facilitar el diálogo con adolescentes en dificultad social

"Tenemos que ser capaces de dar respuestas a los problemas de los adolescentes y a los de los profesionales que les atienden"

El psicólogo Gorka Moreno presenta una guía para facilitar el diálogo con adolescentes en dificultad social.

Arturo, Marina y Diego son tres adolescentes que tienen habitualmente comportamientos  preocupantes y a los que los educadores que trabajan en diferentes recursos intentan hacerles conscientes de sus consecuencias con la intención de motivarles para cambiar. Estos tres adolescentes son tres ejemplos en los que se apoya la guía "Conversar con adolescentes en dificultad social" editada por la Asociación de Técnicos para el Desarrollo de Programas Sociales (ADES) y que ha elaborado el psicólogo Gorka Moreno Arnedillo con la finalidad de que llegue tanto a los profesionales como a los adolescentes que están en esta situación.

La guía, que se podrá recibir de forma gratuita en papel solicitándola al Centro de Documentación del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, ya está disponible también en Internet y dependiendo de cómo evolucione la pandemia del Covid-19 se intentará realizar una presentación presencial. Hemos hablado con su autor.

¿Qué objetivos tiene esta guía?
Pretende facilitar recursos para trabajar con adolescentes en dificultad social, en procesos de acompañamiento individual (tutoría, mentoring...), facilitando un enfoque y unas estrategias muy concretas para conversar con ellos y ellas acerca de sus comportamientos de riesgo, pero también acerca de sus valores, de sus metas y de sus ilusiones en la vida. Intenta aportar herramientas prácticas, pegadas a la realidad, pero bien fundamentadas, desde un enfoque biográfico y contextual del comportamiento. La guía parte de que tanto la disposición de estos chicos y chicas al cambio como las resistencias al mismo se dan en un contexto interpersonal. De alguna manera, cuando conversamos con los adolescentes acerca de sus comportamientos de riesgo y presentan resistencias al cambio, el problema es nuestro.

 ¿Por qué surge esta guía ahora?
La mayoría de los programas e iniciativas relacionadas con la prevención con adolescentes son de carácter universal, como los programas escolares o las campañas de prevención en los medios de comunicación y en las redes sociales. Estos programas tienen la ventaja de abarcar a una población muy amplia, pero presentan resultados muy discretos, especialmente para aquellos chicos y chicas que aglutinan importantes factores de riesgo. Son muchas menos las iniciativas dirigidas a colectivos vulnerables, y todavía menos las dirigidas a trabajar individualmente con los chavales y chavalas que más lo necesitan, y que por lo general tienen ya un recorrido importante en relación con su implicación en comportamientos de riesgo como el consumo de drogas, la conducta antisocial o los problemas en la escuela. Paradójicamente, sin embargo, este tipo de prevención, aun siendo más costosa económicamente, arroja mejores resultados y representa una buena inversión, pues presenta resultados muy rentables en términos de coste-beneficio. Orienta sus esfuerzos hacia quienes más lo necesitan.

Además, sabemos desde hace tiempo que uno de los elementos clave de la resiliencia en niños y niñas que crecen en contextos de riesgo es la posibilidad de mantener un contacto cariñoso, estrecho y significativo con personas adultas de su entorno, y fundamentalmente en alguno de estos tres lugares: la familia, la escuela o el barrio. Es fundamental que estos chavales y chavalas establezcan lazos afectivos con al menos alguno de estos tres contextos básicos de socialización, mediante relaciones afectivas estables con personas adultas significativas. Es fundamental que no desconecten al menos de alguno de estos contextos naturales de socialización. Lo que necesitamos es que en alguno de estos contextos existan personas con tiempo disponible y recursos para acompañarles. Qué importante sería, por ejemplo, que en los institutos de secundaria existiera alguna figura con tiempo suficiente para acercarse a quienes presentan más dificultades de conducta e implicarse en procesos de acompañamiento de la forma más natural posible y con continuidad.

 ¿A quién va dirigida la guía?
Trata de ser de utilidad para profesionales de diferentes disciplinas relacionadas con la atención a adolescentes en riesgo y desde recursos diferentes, como educadores y educadoras de un centro residencial de protección o de reforma, profesorado de secundaria con la responsabilidad de tutorizar un aula con adolescentes con dificultades, profesionales de la salud o de los servicios sociales, educadores y educadoras de calle, etc. Y respecto a los contextos de la conversación, pueden referirse tanto a espacios formales (como una tutoría o una entrevista psicológica o médica) como a espacios informales, por ejemplo en las conversaciones que una educadora de calle pueda mantener con los chicos y chicas a los que atiende en sus actividades cotidianas.

 En general, ¿qué labor deben hacer los psicólogos con adolescentes en dificultad social?
La psicología debería aportar luz respecto a los factores intervinientes en el desarrollo de los comportamientos de riesgo y respecto a la forma de hacerles frente, ya sea mediante el trabajo directo del psicólogo o la psicóloga con los y las adolescentes y con sus familias como mediante actividades de asesoramiento y apoyo técnico en los equipos de trabajo de los recursos que les atienden. Conocemos bien las claves del origen y del desarrollo  en la adolescencia de comportamientos de riesgo, disponemos de modelos bien contrastados y basados en la evidencia, y sabemos además que por lo general son comportamientos que se dan de forma simultánea y que responden a factores de riesgo comunes. Además, tenemos que ser capaces de dar respuesta a los problemas reales de estos chicos y chicas, y a los de los profesionales que les atienden. En este camino, la guía plantea una doble estrategia, un tanto paradójica: validar la experiencia de los adolescentes, incluidos sus comportamientos de riesgo, en un ambiente libre de juicios de valor, y devolverles el control de su vida, favoreciendo su disposición a cambiar. 

 ¿En qué aspectos debe mejorar las ayudas públicas (o incluso privadas) en Navarra a la atención a adolescentes en dificultad social?
Navarra es una comunidad privilegiada, con profesionales y recursos muy potentes, referente en el ámbito de la salud, de la educación y de los servicios sociales, pero no podemos caer en la autocomplacencia. Por lo general, los problemas de conducta en la adolescencia no surgen de forma improvisada ni súbita. Los estudios acerca de los factores de riesgo nos permiten predecir los problemas en la adolescencia cuando los niños y las niñas son todavía pequeños, en algunos casos incluso antes de que nazcan. Podemos identificar de forma temprana a estos chicos y chicas cuando son todavía muy jóvenes y orientar los esfuerzos hacia quienes más lo necesitan, interviniendo de forma temprana.

Y cuando son adolescentes, como decía antes, es vital que dispongan de adultos bien entrenados que dispongan de tiempo para conversar con ellos y ellas, también sobre sus comportamientos de riesgo, y para acompañarles en procesos de toma de decisiones acerca de su vida, concediéndoles el protagonismo en el proceso. Esto obliga a dimensionar bien los recursos y los equipos de trabajo.