El dilema de la elección del colegio

07 Feb

El dilema de la elección del colegio

Llega el comienzo de año y con él una de las dudas que más preocupan a los padres, sobre todo los primerizos: ¿en qué colegio matriculo a mi hijo?

Amaia Iturri Pérez de Albéniz, psicóloga y vocal del Área de Psicología Educativa del Colegio Oficial de Psicología de Navarra

En el curso 2016/2017 cerca de 19.500 alumnos y alumnas cursaron el segundo ciclo de la etapa de Educación Infantil. Las familias que se decantaron por un modelo A (enseñanza en castellano, con euskera como asignatura) fueron más de 4.000; las que se decidieron por un modelo B (enseñanza en euskera, con el castellano como asignatura y como lengua de uso en una o varias materias según la enseñanza, ciclo o etapa) fueron poco más de 60, las que eligieron un modelo D (enseñanza totalmente en euskera con una asignatura de lengua castellana) fueron cerca de 5.400 y las que pensaron en el modelo G (enseñanza que no incorpora el euskera y se implanta según la zona) fueron casi 10.000. Durante el 2016 nacieron más de 6.000 niños/as que este año esperan ser matriculados/as en el colegio. 

Pero, además del modelo educativo, ¿qué otros criterios se deben tener en cuenta a la hora de tomar esta decisión tan importante?

Partimos de la base de que en Navarra el nivel educativo que poseen todos los centros educativos, tanto concertados como públicos, es adecuado. Para argumentar esto se debe revisar el informe Pisa de 2015. Ese año, en la competencia en Ciencia, Navarra quedó 4ª en el ranking por Comunidades Autónomas con 512 puntos, quedando casi a la par que Eslovenia y Nueva Zelanda (ambos con 513 puntos). En la competencia matemática, obtuvo una puntuación de 518, lo que situó a Navarra primera en el ranking de CCAA y superando a Canadá en dos puntos. Por último, en la competencia de lectura, quedó 3ª con 514 puntos en el mismo ranking y superó a Noruega (513 puntos).

Es por eso que, en cuanto a calidad educativa, no debe haber ninguna duda. Los colegios en Navarra, además, superan la media española y europea en las tres competencias (Pisa, 2015).

Existen otros criterios que se pueden tener en cuenta como son el coste económico, la preferencia de público, concertado o privado, si se considera relevante o no que los centros hayan recibido algún reconocimiento, la oferta de actividades extraescolares, la posibilidad de servicio de comedor, la jornada continua o flexible… No obstante, los criterios que resultan menos subjetivos que pueden llevar a mayor confusión suelen ser:

Proximidad al domicilio: como es lógico, uno de los puntos más comunes a la hora de tomar esta decisión es valorar primero los colegios que tenemos por la zona en la que vivimos. Sin embargo, por sí mismo, no debería ser un motivo de peso. Hay colegios que quizá se amolden mejor a las demandas de nuestros hijos y estén un poco más alejados. Actualmente, muchos centros disponen de autobuses que recogen al alumnado en la zona.

Hermanos en el mismo centro: el hecho de que otro/a hijo/a estudie en el mismo colegio es un punto muy fuerte a la hora de tomar la decisión. Aunque esto resulte más sencillo, podemos valorar otras opciones puesto que ya tenemos experiencia previa con dicho colegio. Nuestros hijos no tienen porqué ir al mismo colegio si sus características personales son muy diferentes. Este criterio es muy similar al argumento de la cercanía: no debería de ser un criterio exclusivo.

Conocimiento de experiencias cercanas en un centro: Es muy común pedir consejo a familiares y amigos o basarnos en nuestra propia experiencia. Sin embargo, la educación recibida hace 10 o 20 años no es la misma que la educación que recibirán nuestros hijos. Sería un error basarnos solo en experiencias pasadas. La educación ha evolucionado mucho en los últimos años.

Bilingüismo: el I Informe de Preferencias sobre Colegios en España señaló que la educación bilingüe fue uno de los criterios más relevantes para los padres. Es innegable que los niños cuantos más idiomas aprendan, más puertas tendrán abiertas en el futuro. Pero también es innegable que, a menor exposición al idioma, menor calidad de aprendizaje del mismo. Es por ello que hay que tomar conciencia de que, si optamos por un colegio bilingüe, en casa se deberá reforzar, de forma oral y escrita, el idioma que no tenga tantas horas lectivas semanales. 

Tecnología en el aula: junto con el bilingüismo, el uso de la tecnología en el aula es un recurso que las familias tienen muy en cuenta a la hora de elegir colegio. No obstante, expertos en el tema coinciden en que no se debería focalizar la atención en el uso en general de la tecnología en el aula, es decir, si se usa o no; sino en el aprendizaje del uso de la tecnología en el aula y fuera de ella.  Investigaciones recientes señalan la importancia de la prevención y la educación en el uso de las tecnologías, puesto que un uso inadecuado puede causar adicción e incluso depresión en la adolescencia. Además, según fuentes nacionales, pese a que la mayoría de maestros y maestras están de acuerdo en su uso, sienten que necesitan más formación o que la tecnología no está bien integrada en el aula.

Atención a la diversidad: con el bilingüismo se mira al futuro, con las Necesidades Educativas Específicas (NEE) no. Lo más común cuando se escolariza a un niño/a es pensar solo en la etapa de Educación Infantil. Cuando elegimos un colegio hay que mirar más allá y pensar también en la etapa de Educación Primaria y, según el tipo de centro, en Educación Secundaria. Es por eso que no está demás preguntar qué ocurre con aquellos niños que son diagnosticados de NEE (dislexia, altas capacidades, TDAH…) en cursos posteriores. Existen colegios, tanto públicos como concertados, que ya han asumido la importancia de la educación individualizada y es el centro el que se amolda a las necesidades del niño y no solo la familia la que se tiene que adaptar. Por eso, es aconsejable preguntar por las medidas que se toman en el supuesto de que, en un futuro no muy lejano, existiera la sospecha de que nuestro/a hijo/a tuviera una NEE. La estadística señala que el 5% del alumnado es diagnosticado de dislexia, otro 5% son altas capacidades, el 3% tiene TDAH.

Programas específicos fuera del currículo: un criterio que no se suele tener en cuenta a menudo, y es de gran interés, es la diversidad de proyectos educativos que los colegios suelen ofertar. Estos proyectos tienen relación con el medio ambiente y el reciclaje, actividades culturales como charlas de escritores/as, grupos de teatro o de música, salidas culturales fuera de Pamplona y de Navarra, programas de intercambio a Francia, Inglaterra o EEUU en etapas de la ESO y Bachiller, programas de convivencia en el aula y mediación, etc.

Una vez recogidos todos los criterios para valorar si nos decidimos por un colegio u otro, debemos dejar de lado todos los argumentos que se basan en lo que nosotros no tuvimos y nos gustaría haber tenido y centrarnos en los que más encajan con las características de nuestros/as hijos/as. Y, finalmente, saber que la base de la educación de un niño está en el hogar, el colegio es un factor que ayuda a construir el andamiaje de lo que en un futuro serán.