Chus Pérez Crespo: “En España seguimos teniendo una escasa cultura de inversión en bienestar emocional”

12 Mar
Chus Pérez Crespo, en el Colegio de Psicología de Navarra

Chus Pérez Crespo: “En España seguimos teniendo una escasa cultura de inversión en bienestar emocional”

La psicóloga impartió un curso sobre “la coordinación de la parentalidad en divorcios de alta conflictividad” en Pamplona.

Los cinco jueces de familia de Valencia han puesto en marcha en los últimos meses como experiencia piloto la figura del “coordinador de parentalidad” (CP), una fórmula procedente de Estados Unidos en la que se busca el bienestar de los niños y adolescentes procedentes de parejas en proceso de separación o divorcio y cuyo fin es regular la conflictividad y la comunicación de las familias. Sobre este tema, la psicóloga Chus Pérez Crespo, especialista en Gestión de Conflictos, impartió en Pamplona recientemente el curso para psicólogos “Métodos de gestionar los conflictos en divorcios de alta conflictividad. La coordinación de la parentalidad”. 

¿Qué criterios se tienen en cuenta para catalogar a un divorcio o separación como conflictivo?
Los criterios no son estándar ni media acuerdo científico preciso al respecto. Dos autores, Birbaum y Bala en 2010 los definen como aquellos en los que se da uno o varios de: constantes procedimientos judiciales relativo al ejercicio de las funciones parentales; ira y desconfianza mutua que deriva en una mala comunicación en lo relativo a los hijos/as; violencia doméstica o intrafamiliar; y conductas de alienación parental. Debemos diferenciar el conflicto en la relación conyugal del que se produce en relación a los hijos/as y si uno u otro tipo de conflicto implica o no al hijo/a. Por mi parte añadiría que los divorcios conflictivos objeto de intervención de un/a coordinador/a son aquellos en los que existe desacuerdo permanente entre los padres causando daño daño emocional a los hijos/as y esta co-parentalidad no ha podido ser resulta por otras formas de ayuda profesional menos intrusiva como la mediación. 

 ¿Qué es la coordinación de parentalidad y qué beneficios aporta con respecto a un divorcio o separación habitual?
La coordinación de la parentalidad es una forma de intervención post-separación centrada en el bienestar de los niños/as y adolescentes cuyo fin es regular la conflictividad y comunicación en familias, ayudando a los progenitores a llevar a cabo su plan de parentalidad. El profesional utiliza estrategias de mediación para ayudarles a llegar a acuerdos, centra a los progenitores en las necesidades de sus hijos/as, coordina la actuación de diferentes profesionales y toma decisiones dentro de la competencia que se le atribuya en el marco de la sentencia judicial o convenio regulador aprobado. 

La coordinación de parentalidad procede de América del Norte. ¿Cómo surgió y cuál ha sido, en general, la experiencia de su aplicación?
Surge de la necesidad que presentan las familias que tras la ruptura de pareja no logran regular sus funciones como "equipo" de padre/madre, implicando a los hijos/as en tensiones dañinas, y donde estos progenitores no han logrado alcanzar un grado de co-parentalidad suficiente con  otras modalidades de intervención menos directivas como la mediación, la orientación familiar o la terapia. Es entonces cuando se hace necesaria una intervención más directiva, no confidencial, educativa como la CP. Si bien la denominación Coordinación de la Parentalidad es el término acordado en EE.UU. y Canadá, existen otras figuras similares en otros países como Alemania, Inglaterra y otros con diferentes nombres. La experiencia de aplicación ha sido en general positiva, pero aún continúa en evolución.

¿Cuáles son las necesidades más habituales de los hijos ante un divorcio o separación de los padres?
Continuidad en el afecto, cariño y orientación. Información adecuada a su edad, y sobre todo estar fuera de los conflictos parentales y/o conyugales, siendo esta necesidad la que correlaciona en múltiples investigaciones con un mejor o peor pronóstico en diferentes situaciones de vida de los hijos/as de padres separados. Necesitan padres/madres suficientemente capaces y adaptados a la situación de ruptura. Es importante que puedan contar con toda la energía física y emocional que necesitarán para crecer y madurar, para desarrollarse como niños/as y adultos felices. 

¿Cuáles son los errores más habituales de los padres, con respecto a sus hijos, durante el proceso de separación o divorcio?
Implicar directa o indirectamente a los hijos/as en las dificultades con la ex pareja. Por ejemplo contarles cuestiones que tienen que ver con el procedimiento judicial, hacerles llegar el malestar con el otro progenitor, hablarles mal de su padre o madre, dejar que las familias intervengan de manera negativa, tomar a los hijos/as como mensajeros o parapetarse detrás de ellos para lograr acuerdos más beneficiosos, no diferenciar las necesidades propias de las de sus hijos/as.... En definitiva, utilizarles -queriendo o sin querer- sin tener verdaderamente en cuanta lo que sus hijos/as necesitan para ser felices.

¿Cuáles son las principales dificultades con las que se encuentra el coordinador parental?
Con las familias, la principal dificultad es que entiendan al profesional como una ayuda y no como un enemigo, una vez que se puede lograr (y no es siempre) la intervención puede progresar. En el desarrollo profesional, la principal dificultad es el coste de la intervención y la escasa cultura de inversión en "bienestar emocional" de las familias y las administraciones públicas. Seguimos arrastrando una escasa inversión pública y privada en salud mental. No obstante, la intervención de un CP en momentos posteriores a la ruptura puede prevenir dificultades futuras entre las que se pueden encontrar nuevas demandas, evitando por lo tanto costes en procedimientos judiciales para las familias. Por otra parte, el apoyo judicial y de los abogados a esta figura está siendo muy positivo y algunas administraciones están valorando la inversión en proyectos de estas características.

Según su punto de vista, las facultades de psicología ¿están avanzando en la formación a los psicólogos sobre este tema?
Son muchos los colegios profesionales de psicólogos que ofrecen formación específica en separación y divorcio, desde diferentes modalidades de intervención, lo cual es una magnífica iniciativa. Las facultades ofrecen formación más generalista. Es importante destacar la necesidad que tenemos en España de profesionales bien formados y especializados para atender la compleja problemática de las rupturas de pareja especialmente en aquellas situaciones que se complican creando un contexto familiar y social poco deseable para los niños, las niñas y los adolescentes. Destacaría además la necesidad de regulación ética del profesional psicólogo en la evaluación, peritaje o intervención con hijos/as de padres separados o en ruptura, por ejemplo requiriendo siempre autorización de ambos progenitores o autorización judicial en caso de desacuerdo.